Biografía
Información general
El Cieguito de Nagua, nombre artístico de González Alvarado Pereyra (también conocido como Bartolo Alvarado), fue uno de los más grandes e influyentes acordeonistas y cantantes del merengue típico dominicano. Nació ciego el 10 de enero de 1947 y falleció el 27 de marzo de 2020. Su prodigioso oído musical, su velocidad en el acordeón y su estilo auténtico lo convirtieron en una leyenda indiscutible del folclor de su país, sirviendo de inspiración para múltiples generaciones de músicos dentro del género.
Orígenes y desarrollo temprano
Nació en el paraje rural de La Jagüita, perteneciente al municipio de Cabrera, en la provincia de María Trinidad Sánchez. Al nacer sin el sentido de la vista dentro de una humilde familia de diez hermanos, sus padres lo motivaron desde muy temprano a refugiarse en la música. Aprendió primero a tocar la tambora y luego la armónica en un espectáculo de magia ambulante. A la edad de nueve años tomó por primera vez el acordeón, demostrando un talento asombroso que lo llevó ese mismo año a presentarse en el famoso programa radial Buscando estrellas en la emisora La Voz Dominicana. Tras esa experiencia, regresó a su región y comenzó a tocar en fiestas locales y bodas de la mano de su padre, donde la gente lo bautizó cariñosamente como el "cieguito".
Carrera musical
Su trayectoria profesional despegó a mediados de la década de 1960 cuando el empresario Fabio Inoa lo escuchó y le propuso grabar sus primeros temas en un disco sencillo. Esas piezas iniciales fueron Yo seré tu mayoral y Marita, las cuales marcaron el inicio de su impacto comercial. A partir de los años setenta, consolidó un catálogo musical masivo que trascendió la República Dominicana y llegó con gran fuerza a la diáspora residente en los Estados Unidos, hacia donde viajaba con regularidad para realizar presentaciones masivas.
Entre sus éxitos más memorables y reproducidos se encuentran El diente de oro, La luz, La aspirina, Dame mi pato Gabino y Sabor a caña. Además de sus sencillos radiales, dejó álbumes referenciales como La Aspirina (1975), Ay Si Si (1978) y Aprovéchate (1991), presentándose de manera constante en salones de baile, clubes populares y espectáculos televisivos a lo largo de varias décadas.
Estilo musical e impacto cultural
El estilo de El Cieguito de Nagua se definió por rescatar la esencia pura del merengue de línea oaxaqueña o perico ripiao, pero inyectándole una gracia interpretativa única, caracterizada por un canto claro, seguro y arreglos de acordeón sumamente rápidos y limpios. Su propuesta musical logró un equilibrio perfecto entre mantener las tradiciones del campo dominicano y adaptar el sonido típico a las demandas de los salones de baile urbanos. Su trabajo sirvió como un puente cultural indispensable para dignificar y popularizar la música de acordeón en los sectores sociales de las grandes urbes, demostrando que la discapacidad visual no restaba maestría ni virtuosismo técnico.
Legado
El Cieguito de Nagua es considerado una de las columnas fundamentales en la historia del merengue típico. Pasó sus últimos años residiendo en los Estados Unidos debido a tratamientos médicos continuos por problemas renales. A la edad de 73 años, falleció en un centro médico de Brooklyn, Nueva York, a raíz de complicaciones respiratorias. Su partida física provocó un luto nacional en el ámbito artístico dominicano. Hoy en día, su legado se mantiene vivo a través de monumentos erigidos en su honor, la reproducción constante de sus clásicos en las festividades dominicanas y la profunda reverencia que le guardan los nuevos acordeonistas que imitan su inconfundible forma de tocar.