Biografía
Los Kenton fueron una orquesta de merengue de Villa Francisca, en Santo Domingo, pasando por Nueva York. Son la razón por la que las orquestas dominicanas ensayan su coreografía con la misma seriedad que sus arreglos. Tito Kenton armó las rutinas y dirigió el grupo durante toda su vida.
¿Eran hermanos?
En parte, y no como casi todo el mundo supone. Tito y Luis eran hermanos, y también Raffy, que llegó después. Freddy se crió con ellos, en la misma casa y el mismo barrio, sin ser pariente: Tito lo llama hermano de crianza y hermano de arte. Johnny no era nada de ellos, un muchacho que un amigo llevó porque quería bailar. El apellido lo adoptaron todos, y Tito terminó haciéndolo legal cuando se hizo ciudadano americano.
De Villa Francisca a Nueva York
Tito tenía unos trece años cuando su papá lo mandó a buscar. No sabía bailar —en las fiestas del barrio el que bailaba era Luis— y llegó a Nueva York con esa frustración, esperando que llegara su hermano a enseñarle. Freddy llegó primero, ya con los pasos de Johnny Ventura encima, y Tito se dedicó a aprendérselos: un sándwich, la piscina del frente, y después Freddy bailando mientras él miraba por detrás y practicaba solo.
En invierno la gente hacía fiestas en las casas. En una de ellas el papá de Tito le preguntó cómo se llamaba el grupo. No había grupo. Puesto a inventar un nombre, Tito dijo Los Tercios, por la palabra con que entonces se nombraba al amigo. El papá paró la fiesta, los anunció como artistas, se fue a la casa a buscar un 45 y puso Cascabel, de Félix del Rosario. Bailaron a regañadientes. El aplauso que vino con el mambo resolvió el asunto.
Normandía Maldonado, la folclorista que dirigía una compañía de baile en Nueva York, se los llevó para que bailaran en pareja con sus muchachas, y ellos aprovechaban el medio de las rutinas para enseñar lo suyo. Después vino un concurso en un teatro —les tiraron tomates cuando el hombre puso el disco por donde no era— y de ahí una semana corrida en un teatro con artistas dominicanos y españoles.
El nombre
Kenton venía de un director de orquesta americano cuya música se usó en unos muñequitos, y el baile raro de esos muñequitos era chiste en el barrio. Un bailarín al que ellos admiraban —mayor, el primero que en Villa Francisca alguien recordaba bailando así— cargaba con el apodo. Cuando un animador en Santo Domingo no lograba decir Los Tercios, el hermano de Tito, Tony, gritó desde la puerta que les pusieran Kenton. Y quedó.
El karate
Cuando vinieron a bailar a Santo Domingo los tildaron de afeminados, que era lo que se decía aquí de cualquiera que bailara de esa manera. La respuesta de Tito fue meterse en una escuela de karate en la 72 de Nueva York, que Luis fue quien la encontró, y meter esos movimientos dentro del merengue cuando ya estaba bastante adelantado. Se leía como fuerza y no como adorno, y resolvió el asunto delante del público como no lo habría resuelto ninguna discusión. Todos practicaron. Nada en una tarima dominicana se parecía a eso.
Bonny, Los Hijos del Rey y la noche de la Fania
Su primer trabajo dentro de una orquesta no fue con Los Hijos del Rey sino con Bonny Cepeda. Antes hubo un intento, un grupo al que Tito le puso La Agrupación, que grabó un tema de Rubén Blades con Freddy cantando y arreglo de Félix del Rosario. Luego sacan a Bonny de La Gran Orquesta, él monta la suya, y en un baile de treinta horas seguidas en el Teatro Agua y Luz los músicos de Johnny Ventura se pararon de sus asientos a mirar a los dos bailarines. Al bajar, Wilfrido Vargas le dijo a Bonny que conservara esos dos muchachos.
Cuando Wilfrido va a formar Los Hijos del Rey quería siete músicos y ningún bailarín. Tito le pidió hablar aparte, le puso de ejemplo a El Gran Combo de Puerto Rico, y Wilfrido —que oía haciendo rayitas en un papel— aceptó armar la orquesta completa. Tito ha dicho sin rodeos que por eso Los Hijos del Rey existe como existe. Ahí él y Luis solo bailaban. Probaron cantantes y los fueron descartando hasta que apareció Fernando Villalona, que hizo la prueba y se hizo un nombre con un tema de Tatico Henríquez. Estaba July Mateo "Rasputín", dirigía Bonny, y más adelante entra Raulín Rosendo cantando salsa, con Tito enseñándole los pasos.
En agosto de 1976 debutan en el Estadio Olímpico junto a la Fania All Stars, delante de veinte mil personas. El encargado de la Fania no quería que el grupo dominicano tocara. Tito fue y buscó a Johnny Pacheco, le explicó, y Pacheco salió al frente de un público que estalló creyendo que empezaba la Fania, lo calmó, y pidió que dejaran a Los Hijos del Rey hacer sus dos temas. En la charanga Tito se tiró desde la tarima alta para alcanzar a Luis y hacer el solo; el polvo que levantaron les quedó encima como máquina de humo. La gente se paró. Tito lo ha llamado el mejor momento de su vida en la música.
Bonny con Kenton, y después Los Kenton
El empresario Luis Medrano —que había vivido en la casa de ellos en Villa Francisca— armó el grupo siguiente, Bonny con Kenton, y Tito le puso el nombre. Trajeron a Freddy, que estaba con Johnny Ventura. Carlos Manuel El Zafiro había sido la primera opción de Bonny para cantar y lo descartaron porque no iba a poder bailar con ellos. La pegaron en Puerto Rico. Se acabó cuando Bonny no estuvo de acuerdo con el comportamiento de Freddy y a Tito le tocó escoger; escogió al hermano, y después ha dicho que Bonny tenía la razón. Bonny se fue y terminó produciendo a Richie Cepeda.
Los Kenton como orquesta a nombre propio arranca en 1980. Ahí Tito empieza a cantar, enseñado por Bonny y por Eddy Quiroz. Su primer tema fue La Política —el lado B de un 45 cuyo lado A, El Gato, fue la primera grabación de su hermano Raffy Kenton, recién salido del ejército para sustituir a Freddy, que se había quedado en Puerto Rico. Los locutores viraron el disco. La letra es de un tío de Tito, Fran Pérez Palacio, que no quiso que lo mencionaran; el tema sobrevivió a todos los involucrados y vuelve cada cuatro años con las elecciones, y un militar llegó a mandar a buscar a Tito por él.
Los cantantes
Tito y Luis no cantaban, y la orquesta se armó para darle a cada cantante que pasara su propio éxito. Eddy Quiroz se quedó con Campesina, un tema venezolano que a Bonny se le ocurrió llevar a merengue. Alberto José —al que le decían John Travolta antes de que nadie lo viera— cantó Palo con Ella, escrita con Jaime Chanlatte, el abogado que hacía décimas en el Show del Mediodía, después de que el grupo le rechazara a Tito su propio tema navideño. Miguel Miguel, cuyo nombre artístico se lo puso Tito, tuvo Te Seguiré. Johnny Reyes tuvo Ella y Él, y se fue a la orquesta de Wilfrido Vargas que siempre había querido. Gabby Arias cantó Te Lo Pido Por Favor y El Negro del Swing, un tema que Pochy y su Cocoband tenía engavetado y que Los Kenton pidieron que les liberaran. Los Melones, su primer éxito en Puerto Rico, es letra de Freddy, suavizada desde Los Mamones tras la llamada de una señora que se dio por aludida.
Después del accidente Tito metió a Roy Tavaré en el grupo en Puerto Rico y le enseñó a bailar. Al principio le fue tan mal que los músicos querían que lo sacara; Tito lo sostuvo y le daba con un palito en los pies para que los moviera, y Roy viajaba desde Santo Domingo semana tras semana hasta que lo logró. Tito lo cuenta entre los mejores que tuvieron, y ha hecho notar que Roy nunca ha mencionado esos años en público.
El baile no era adorno y trajo roces. Fernando Villalona pidió que se quedaran quietos mientras él cantaba, porque la gente los miraba a ellos. Tito, preguntado décadas después, dijo que era falso que Wilfrido Vargas les hubiera ordenado parar, que la petición vino del propio Fernando, y que Fernando tenía razón.
29 de octubre de 1987
Estaban en el Centro Olímpico a las diez de la mañana, montando una entrada acrobática para un espectáculo en el Madison Square Garden. La noche anterior habían nadado duro y les dolían los hombros, así que pasaron del piso a la cama elástica. Luis entró en un flic-flac hacia atrás y un mortal, perdió la forma, y cayó entre la cabeza y la espalda. Se rompió la quinta y la sexta vértebra cervical. Un amigo le pellizcó la pierna y no sintió nada; levantó la mano y le cayó en el pecho. Le dijo a Tito que se lo llevara, que algo grande había pasado.
Un médico en Santo Domingo dijo que no volvería ni a sentarse. El doctor Bienvenido Fajardo, amigo de la infancia que ejercía en Estados Unidos, se lo llevó a Nueva York para la fijación de columna. No volvió a caminar ni a bailar. Desde la silla pintó cuadros, escribió libros, fundó grupos —Mermelada entre ellos— y siguió presentándose con la orquesta sentado. Siempre había sido el del sentido del negocio; Tito había armado con él cada rutina.
Legado
Los Kenton llegaron como bailarines y no como cantantes, cosa que ninguna orquesta dominicana había hecho, y convirtieron la coreografía en parte fija del oficio. Otras orquestas rehicieron su frente para imitarlos y la costumbre los sobrevivió por décadas; los de Grupo Manía todavía le dicen padrino a Tito. Luisito Martí había querido montar un grupo alrededor de ellos antes de que nada de esto empezara. Ni Acroarte ni nadie los ha reconocido formalmente.